En realidad, no hay una respuesta correcta o incorrecta, todo depende del individuo. Junto con tu doctor, podrás determinar cuál es el mejor momento para comenzar el tratamiento. Eso dependerá, en gran medida, de dos factores: tu salud física y tu preparación mental para empezar una terapia y no abandonarla.

En relación a la salud física, la carga viral, el recuento de células CD4 cómo te sientas y tu historial médico jugarán un papel fundamental para tomar la decisión de cuándo comenzar el tratamiento para el VIH.

Las células CD4 (también conocidas como células T, células T ayudantes o células T4) pertenecen a un grupo de glóbulos blancos llamados linfocitos. Estas células se distinguen por dos cosas, no sólo son el blanco de ataque del VIH, sino que también tienen la responsabilidad de coordinar la manera en que el sistema inmunológico responde a las infecciones que causan enfermedades. Cuando el recuento de CD4 (número de células en un milímetro cúbico de sangre o mililitro de sangre) desciende por debajo de 200, se considera que el sistema inmunológico está debilitado y tú corres un riesgo mayor de padecer una infección oportunista relacionada al SIDA, como la neumonía por Pneumocystis. De hecho, el daño al sistema inmunológico puede ocurrir incluso con niveles más altos de células CD4. En consecuencia, los expertos sugieren que se comience con el tratamiento del VIH mucho antes que los recuentos de CD4 caigan por debajo de 200, en general se recomienda comenzar la terapia anti-retroviral cuando el recuento de CD4 cae por debajo de 500350. Algunos expertos incluso recomiendan comenzar el tratamiento cuando el recuento de CD4 es mayor que 500, básicamente lo antes posible después del diagnóstico de VIH.